¿Qué hay en mí, para ver? ¿Quién soy debajo de estas frías y gruesas capas de maquillaje? ¿Mi pequeña yo, seguirá aquí?

He llegado a pensar que hay más de dos yo, quizás tres o puede que cinco. Cada una se maquilla diferente y cada una trata de lucir hermosa, sin embargo nunca he visto a una natural yo; que se maquille con el destello y la ternura de sus ojos, que su sonrisa pinte los colores a sus mejillas y sus lineas de expresión se arruguen y den un recorrido como montañas de vida. 

¡Qué apócrifa me he vuelto! Creyendo que puedo ser perfecta, cuan ignorante he sido. No puedo ser perfecta siendo otra ¿para qué quiero ser perfecta? Puedo ser algo mejor, puedo ser real. Puedo ser yo.

¿Por qué siempre se tratan de ocultar las imperfecciones del rostro? No hablo de las arrugas, hablo de las ojeras y cicatrices. Lo que muchos no entienden sobre las cicatrices, es que cada un refleja una recuerdo. Las cicatrices son una forma de de devolver el tiempo y verte a ti mismo en alguna circunstancia ya sea buena o mala. Las ojeras son historias. Historias sin fin. Son lagunas púrpuras que desmienten tus ideas. Son huellas del insomnio que te recorre para interrumpir tu tranquilidad con algún pensamiento intangible que te provoca revoltones. Aunque, también podemos hablar de las arrugas. Siempre que veo a esos ancianos felices por la calle, noto en sus ojos que se sienten orgullosos de cada arruga que adorna su piel. Las arrugas son como un trofeo por cada año vivido. La vida es eso, una competencia, una lucha, y el que tenga más trofeos a las hora de redimirse contra el tiempo, es el ganador.
Cada mañana, al reflejarme en el espejo, no puedo evitar sonreír. Recuerdo cada peripecia ocurrida. Recuerdo cada insomnio que me ha marcado. Recuerdo cada trofeo que he ganado.
Tatiana C. (via migajasyescritos)

¿Qué tiene de especial lo que escribes?

¿Aún no lo has entendido? No sólo son letras o frases o el preludio para un verso; soy yo, al escribir te estoy entregando parte de mi vida, te estoy regalando un pequeño pedazo de mi alma.

Al leerme tus labios pueden besar mis emociones y puedes mirar el interior de mi ser. Cada escrito es la puerta al epitafio de mi vida

Es complicado.

No sé si me estoy enamorando de ti o de lo que nos separa.

No sé si me gustan estos abrazos arraigados de ternura que el viento me trae y estos besos deshechos en la distancia.

¿Entiendes que te pienso y te veo pero a través de lo que nos separa? Cariño es como una vitrina de cristal grueso la que nos separa, pero¿realmente es esa vitrina? ¿O somos tú y yo que nos gusta lo que se refleja y no sabemos lo que hay realmente del otro lado?.

Cariño, se siente mágico pero ¿seguirá así cuando nos encontremos de frente? Siento que te quiero, me encantas y de alguna manera no me caes bien y a eso le temo cielo; he anhelado de ti, dulces besos de miel y que estos terminen siendo ácidos… Cariño no sé si me he enamorado

-¿Qué te hace suponer que soy un niño bien ?
- Tienes pinta de estúpido y rico.
-Pues has de saber que soy listo y pobre.
- Yo soy lista y pobre.
- ¿Por qué te crees tan lista?
- No iría a tomar café contigo.
- Tampoco te lo he pedido.
- Precisamente por eso eres estúpido.
Love Story

Hay algo que se esconde en esta casa
No sé si sean los miedos,
Tal vez alguien olvidó cerrar la puerta.

Hay algo que se esconde,
Y no son precisamente sueños.
Tal vez nos preguntamos y pocas veces buscamos respuestas.

Hay algo que no tiene nombre
Y no puede catalogarse de propio.
Tal vez fue mío y a lo mejor soy yo.

Tal vez la luz siempre proyecte una imagen.
Pero hoy solo puede quedarse en sombras,
Tal vez mañana la imagen aparezca cuando la venda caiga.

Café para la Luna. Daniela Arboleda. (via palabrasenpastillas)

Inerte en calles viejas y polvorientas que sólo son iluminadas por un pequeño farolito. Desde donde estoy visualizo un hombre alto con vestidura elegante, aquel hombre enciende lo que parece un cigarrillo y lleva la silenciosa arma a sus labios con delicadeza, él cierra los ojos y recuesta su cabeza para atrás, baja el cigarrillo y aún mantiene los ojos cerrados, poco a poco expulsa el humo; veo como se disipa en el sombrío cielo.

El elegante desconocido llama mi atención, sigilosa me muevo hasta llegar a él… Va en conjunto con la sombría noche.

¿Por qué fuma?- Le pregunto temblorosa, estoy lista para salir huyendo como un siervo de su depredador.

Él sonríe, abre sus ojos y responde: “¿Irónico no? Eso de encontrar refugio en los pies de un cobarde que en los brazos de un valiente” vuelve a llevar el cigarrillo a sus labios y observo como se desgasta mientras el humo hace una exquisita danza en su paladar.

No comprendo- Le respondo con seguridad, de alguna extraña manera me he logrado tranquilizar

Me mira con enigma y después de varios segundos, responde: “Fácil pequeña. Encuentras más amor en la calle que en tu hogar; hay más amabilidad en los pordioseros que en los aristócratas; más apoyo en desconocidos que en conocidos; encontrarás más honestidad en un pequeño niño de la calle que en el hombre postulado a ser presidente ¿no crees que debería ser al revés? Por eso fumo. Un mundo sin sentido al que le falta todo y le sobra todo ¿le encuentras sentido? Encontré más felicidad en este vicio que en cualquier otra cosa “.

Comprendo bien- Respondí meditando la situación

El hombre tira la cola del cigarrillo al suelo para luego aplastarla con el zapato, se dedica a mirarme y dice: Y bien ¿qué aprendiste?

Lo miro y respondo: Qué el mundo es bizarro e inentendible y quizás añada que puedo aprender más de un loco adicto a la nicotina sobre la vida que de un cuerdo con posición inenarrable.

El hombre me mira sonriendo, dice “bien hecho” se da media vuelta y desaparece en la sombras, dejándome allí sumergida en pensamientos…

Rostros extraños que se vuelven peculiares, conversaciones triviales que terminan en una taza de café, tazas de café que terminan en historias e historias que terminan en un vaso de whisky acompañado de tormentas con recuerdos.

En una época remota a un demonio se le ocurrió crear un instrumento de tortura… quería que los seres humanos crearan algo que los destruya… y se le ocurrió algo perfecto…
Parecería inofensivo pero los haría infelices: un reloj.
Desde que la humanidad comenzó a medir el tiempo todo fue más complicado, la gente siempre piensa que esta llegando demasiado temprano o demasiado tarde a los sitios, no comen cuando tienen hambre, ni duermen cuando tienen sueño sino cuando el reloj les indica que es hora de comer u hora de dormir; siempre se sienten demasiado jóvenes o demasiados viejos
Miden los vínculos en tiempo y no en sentimientos… dicen: “el es mi amigo hace 10 años y él hace 1 año… entonces vale más quien llegó primero y no quien demostró más lealtad, es el tiempo y no las ganas de verse y estar juntos lo que determina cuando reunirse y es así como gente que quizás no se habla en todo el año se ve en Navidad, año nuevo y cumpleaños y eso crea relaciones falsas, basadas más en mandatos sociales que en emociones verdaderas.
Cuando una pareja termina, o cuando alguien muere todos dicen “pasó mucho tiempo, debes olvidarlo” como si el dolor de una perdida pudiera cronometrarse.
Cuando una pareja lleva mucho tiempo de novios… las personas dicen “es hora de casarse”, si se casan luego los presionan porque “es tiempo de tener hijos” y así muchas veces no son sus verdaderos deseos sino el tiempo lo que los empuja a avanzar…

Esto no debería ser así pienso indignada… pero de repente… ¡MIREN QUE HORA ES! pasé demasiado tiempo escribiendo, debo irme…

Y así doy por terminado este texto mientras el demonio ríe a carcajadas de nosotros los pobres humanos que medimos la vida en tiempo en lugar de disfrutarla.

Tiempo- Alma de Colibrí (via alma-de-colibri)